Sin opciones en la zona maya de Quintana Roo: el fracaso de los invernaderos sociales ante la quiebra de Hidroponía Maya

Se fue a la quiebra Hidroponía Maya, hasta nosotros nos fuimos a la quiebra”

Lucía Canché, mujer campesina del invernadero de X-Hazil Sur

Lucía tiene alrededor de 50 años, lo que en la comunidad de 1,422 habitantes del municipio de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, donde vive, reduce aún mas sus posibilidades de generar ingresos, de empezar de nuevo. Sus años le dan autoridad.

Es una mujer que no mide más de un metro y medio, redondita, sus cabellos trozados a tijeretazos sin orden, su piel quemada por el sol. 

A veces viste un hipil tradicional blanco, con adorno bordado, muy colorido, en el cuelo, mangas y en el remate de la falda.

Aún cuando no usa ropa étnica, su vestimenta y su entorno muestran las huellas del trabajo arduo y que vive con carencias. 

Lucía Canche es una agricultora capaz, respetada en su comunidad y en la región. Es la líder de un grupo de mujeres mayas que, durante los últimos doce años, han trabajado un invernadero social en la comunidad de X-Hazil Sur. 

Fueron las primeras mujeres en hacerse cargo de un invernadero social en la zona maya de Quintana Roo. “Los ingenieros vinieron al pueblo y hablaron de los invernaderos, no sabíamos nada y los hombres no quisieron entrarle. Nos invitaron a las mujeres. Empezamos doce, pero se fueron desanimando. Ahora solo quedamos tres”, dice Canché.

Agricultura en invernaderos, la única opción para desarrollar el campo quintanarroense

Los invernaderos sociales se crearon como parte del proyecto de Hidroponía Maya porqué la tierra quintanarroense, por sus características, no es apta para agricultura.

La opción es cultivar con método hidropónico de agricultura protegida, en el que, en muy poco espacio de terreno, se puede producir mucho. 

El INEGI certifica que el uso potencial de las tierras mayas de Quintana Roo para sembrar apenas rebasa el 21%. 

El 78.16% de su tierra NO ES APTA PARA AGRICULTURA

INEGI 2017

Sí, hay mucha agua en el subsuelo en los llamados cenotes, pero no es fácil extraerla porque la piedra, conocida como laja en esta región, forma una barrera, que complica hacer pozos y hace casi imposible el cultivo con éxito en parcelas. 

Tampoco se ve un arado en el campo quintanarroense, esa barrera de laja hace imposible su uso aquí, porque en el mejor de los casos hay 20 centímetros de profundidad de tierra, antes de topar con piedras.

Con el agua de lluvia hace mucho no se cuenta. Los cambios en el clima hacen que se prolongue la sequía y luego caiga en exceso en solo unos días. En ambos casos las siembras se pierden. 

Línea de Tiempo 1

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“Ganas de trabajar hay muchas, pero no hay cómo vender, como antes”, afirma Lucia al referirse a la quiebra de Hidroponía Maya, el complejo agroindustrial concentrador que estaba ubicado a 24 kilómetros de distancia de su comunidad, a través del cual logró exportar su producción de chile habanero al extranjero, y hoy ya no existe.

Las tres naves de invernadero de la sociedad de producción rural U Juumil Naj, que significa “la dueña de la casa” en maya, están ubicadas en sólo media hectárea de tierra, y lograron una producción máxima de 1.2 toneladas por semana, casi 60 toneladas al año. En 2017, en todo el año solo pudieron cosechar 5 toneladas y en la actualidad hay cero producción. Ese es el nivel de afectación. 

Lucía reconoce todo lo que este paso en su vida le enseñó: de no hablar español e imaginar su vida como ama de casa en su comunidad, aprendió a leer, a hacer cuentas, a conocer nuevas técnicas para cultivar, a llevar un negocio, a viajar, a ser líder en su pueblo y a relacionarse con autoridades buscando apoyos.

“Aquí los hombres pues siempre se había preparado la tierra tirando árboles, limpiando mucho terreno y quemando para luego sembrar. Las mujeres solo teníamos algunos sembrados como cilantro, tomate, chile y calabazas en los patios para consumo de la familia. Tuvimos que cambiar y aprender mucho con esto del invernadero” cuenta Lucía, al tiempo que recuerda que cuando los funcionarios hicieron reuniones para crear las Sociedades de Producción Rural y los invernaderos sociales, los hombres de su comunidad “no quisieron entrarle”, pero las mujeres sí. 

Y las mujeres de X-Hazil Sur, las dueñas de la casa U Juumil Naj, lo hicieron bien. En 2008 ganaron un premio nacional por récord de cultivo en el sistema hidropónico con 40 toneladas por hectárea. 

Como Lucía y sus compañeras, el programa gubernamental que inició en 2006, impulsó un total de 30 sociedades de producción rural que trabajaban igual número de invernaderos sociales en la región central de Quintana Roo.

Mapa interactivo de ubicación de los 30 invernaderos sociales

Un total de 240 campesinos agrupados en ellas, en su mayoría en comunidades muy pequeñas, de 156 a 1,500 habitantes, lo que significo empleo, producción y economía en puntos de alta marginación y olvido.

Las sociedades de producción rural estaban constituidas por grupos de 4 a 12 campesinos en cada una.

Nombres de las Sociedades Productivas Rurales y número de campesinos que las conformaban

Los invernaderos son grandes naves cubiertas que mantienen dentro la temperatura, humedad y luz solar, en forma regular. Allí, en delgados surcos, surgen las plantas de chile habanero, de tomate, Scotch Bonet o pimientos, con sus hojas largas y verdes, y sus frutos brillantes, como diamantes, color verde, rojo o naranja. 

Invernadero Social U Juumil Naj en X-Hazil Sur, Quintana Roo

A cada planta está conectada una delgada manguera que, por goteo, administra lo que Lucía llama sustrato, que es una composición química de abono y humedad, que hace producir con eficiencia.

La mezcla de calor y humedad, el vaho que se siente dentro de la nave invernadero, con sus más de 40 grados, no parece causar efecto alguno en Lucía; sólo por el sudor que empieza a empapar su frente, se entiende que no es inmune a sus efectos.

Las mujeres de U Juumil Naj cultivaban chile habanero, porque la certificación con denominación de origen, que el Gobierno del Estado de Quintana Roo luchó en tribunales y logro en 2007 que no fuera solo del estado de Yucatán, sino de la Península, da más valor comercial y calidad certificada, “hasta para llevarlo por allá lejos, a otros países” cuenta Lucía, en referencia al tiempo en que exportaban y tenían buenos ingresos. 

Tuvieron éxito … por un tiempo

https://infogram.com/invernaderos-sociales-1h7j4dg8w58x4nr?live

Hidroponía Maya tuvo éxito hasta 2011. Las cifras lo demuestran. Muchos de sus objetivos fueron alcanzados en los primeros 5 años: 

Produjo solo cultivos rentables de calidad Gourmet y gran demanda: pepino, chile habanero, scotch Bonet y pimientos.

Logró la economía de escalas al adquirir los productores de los invernaderos sociales los insumos al mismo precio de mayoreo que la paraestatal.

Por otro lado, los precios de venta se mantenían altos al negociarse en bloque. 

En 2009 cada invernadero social producía ingresos promedio de más de medio millón de pesos por ciclo para cada uno de sus integrantes, según el Informe de Hidroponía Maya de ese año. 

El complejo agroindustrial en sus mejores tiempos
Video publicado por Hidroponia Maya en YouTube en 2007

Por otra parte, la intensa actividad en el complejo agroindustrial de 8 naves de Hidroponía Maya daba empleo directo a 650 a 1500 personas, dependiendo del ciclo de producción, con sueldos de entre 800 a 1,500 pesos por semana. 

Según el diagnóstico del Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto, publicado en su página web, al hacer alusión a la Población Económicamente Activa PEA, “aproximadamente 3,240 habitantes en el municipio generan un ingreso suficiente para la manutención de los 62,133 habitantes”, lo que da contexto y dimensiona la cifra de empleos que la empresa paraestatal proveía: en algunos momentos, casi la mitad de la ocupación laboral local estaba en Hidroponía Maya.

Jorge del Toro, el ingeniero agrónomo que lo dirigía en ese momento, explicó así la clave del éxito: “Los invernaderos sociales exportaban sus productos a E.U.A. y Europa a través de la paraestatal, logrando recibir por cada kilogramo el mismo precio que recibía Hidroponía Maya, evitando así el coyotaje común de la región”.

Además, “con sociología aplicada el programa “Aprender Haciendo”, se promovieron cambios de los paradigmas en la región, en la tecnología agrícola, en el modo de cultivar entre la población indígena. Más allá de empleo y productividad, también se convirtió en un centro de nuevo conocimiento y modernidad que ayudó al desarrollo de los individuos, familias y la comunidad, mejorando la calidad de vida, los ingresos y evitando la migración” explica el sociólogo Gustavo Sosa, que realizó su tesis doctoral con los datos y resultados del trabajo que realizó con la gente en dicha paraestatal. 

Educación, salud, desarrollo de habilidades, igualdad, hábitos de higiene se suman a los ingresos económicos como beneficios que trajo consigo a sus trabajadores.

Con el inicio del gobierno Roberto Borge, en abril de 2011, vino la debacle para la empresa paraestatal Hidroponía Maya, que era un complejo agroindustrial que servía como centro de acopio, empaque, asesoría y exportación para los invernaderos sociales. Entonces los números dan un giro que refleja un cambio en la política aplicada en la empresa y sus recursos.

“Ellos saben qué es lo que hicieron, ellos seguramente lo maquillaron” Emilio Alamilla Mis, presidente de la Asociación de Invernaderos Sociales, que agrupaba 30 invernaderos y ahora solo quedan 9.

“Empieza a haber, no sé si llamarle manoseo o falta de libertad de operatividad. Las ganancias se les retiraban o se depositaban a cuentas del Estado, cuando debieron haberse manejado en cuentas de Hidroponía. Por eso es que Hidroponía todo lo que generaba, lo gastaba el Estado, no lo gastaba Hidroponía, entonces Hidroponía hay un momento en el que se queda sin dinero, es por eso que se va a la quiebra la empresa”, dice José Esquivel Vargas, alcalde carrilloportense que formó parte de los diputados de la XV Legislatura que integraron un expediente de investigación de la quiebra. 

Créditos

Investigación y realización: Indhira Carrillo

Grabación de videoentrevistas: Juan Ojeda

FUENTES BIBLIOGRAFICAS:

Enlace a base de datos de archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1QnXfu7nLnbqLCE-DoO19gkk1Xf8Uqv1J

Enlace a archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1YvnJu4ZALOkK3d2ICtO5sNvevdejRQbu

Todos los derechos reservados

Descubre en el siguiente enlace la historia completa de la situación del campo quintanarroense en los dos municipios mas pobres de Quintana Roo.

https://cuestionemos.com

https://cuestionemos.com/2019/11/15/aspiradora-financiera-llevo-a-la-quiebra-hidroponia-maya/

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