
Aunque los ciudadanos estamos en modo navidad, ahora mismo están sucediendo hechos que afectan la composición política y el futuro inmediato de Quintana Roo. Estamos a una semana del arranque del proceso electoral 2022, el 7 de enero, y las piezas en el ajedrez aun no terminan de acomodarse.
En estos días de fin de año no se emite mucha información política, algunos protagonistas parecen estar agazapados, a la expectativa de las definiciones finales o de fiesta.
Pero la grilla subrepticia está en su apogeo. Dicho más coloquialmente: por debajo de la mesa, nomás las patadas se oyen.
Con todo su poderío en encuestas, Morena no acaba de estabilizar su proceso interno. Aunque sí quieren seguir construyendo su carrera política, los actores guindas es mejor que se queden en su partido y sigan línea, porque pareciera que solo allí hay futuro político.
Cuestionemos: ¿Está en proceso una operación cicatriz o la operación aplanadora? Dicen que se gana más con miel que con hiel, pero ¿hay en marcha en estos días una conciliación, operadores capaces de lograrlo en Morena Quintana Roo?
El doctor Pech le puso sal a la herida al emitir un video en el que parece indicar que no todo está definido y expresa la frase lapidaria: Nadie podrá gobernarnos si nosotros no queremos.
Por otro lado, en el PAN local dieron su respaldo a la senadora Mayuli Martínez, con o sin PRD. Y este partido amarillo, que ostentaba la capacidad de siglar candidata o candidato en una alianza que no se dio, no termina de recitar “de tin marin, de do pingue”, ante los rumores de veto a Palazuelos y Marybel a quienes ya habían visoreado, ahora suena Laura Fernández, que ha tocado puertas allí, en el PAN y en Fuerza por México.
En el PRI no hay emoción ni espíritu triunfador. Aun así Filiberto y Leslie son las figuras que se ven.
Tendremos enero y febrero para ver nuevos capítulos en este juego para entretenernos, pero las jugadas y movimientos actuales parecen ser para asegurar un resultado ya “cantado”, ya acordado.
Aunque Quintana Roo ha demostrado una enorme resiliencia, la pandemia nos puso de rodillas. Los gobiernos locales cayeron en su operatividad durante dos años porque la recaudación cayó a cero en algunos momentos. Para nuestro país, 2022 será un año complejo y, se espera que hasta raro en algunos aspectos. La inflación galopante de 7.35%, como nunca en 21 años, la salida de capitales, el empleo formal que no repunta, la migración de mexicanos y extranjeros que mete presión social y aumenta las zonas de marginación y la necesidad de servicios, a lo que se añade la inseguridad y mucha polarización. Se espera una cuarta ola de covid que podría dar marcha atrás a todo lo que se iba recuperando.
Las y los candidatos, las campañas, no podrán mantenerse al margen de las consecuencias de este panorama crítico, junto con sus partidos deberían estar muy ocupados y comprometidos con resolverlo, explicarnos los pasos a, b y c que darán para mejorar ese entorno desfavorable, finalmente los siguientes años dependerán de la eficiencia, estabilidad e inteligencia con que los diferentes actores y el electorado afronten la transición en el Gobierno del Estado.
