
Una transición democrática se empieza a vislumbrar en Quintana Roo. Desde el 3 de julio, casi un mes después de la elección, el octavo gobernador Carlos Joaquín y la novena gobernadora Mara Lezama realizan agenda pública conjunta.
En la alternancia democrática eso es posible, y hasta conveniente, porque si le va bien a la gobernadora, le va bien a Quintana Roo, tropicalizando la expresión de un ex presidente priista en la primera transición democrática en México hace más de dos décadas.
¿Es un signo de colaboración de los nuevos tiempos o tiene tintes de complicidades? ¿Es criticable? ¿Los morenos radicales rasgan sus vestiduras? ¿O los panistas conservadores se oponen? ¿La ciudadanía lo ve mal, como dicen algunos comunicólogos?
Los quintanarroenes deben recordar 2016 y entender que los cambios convulsos solo traen consigo desestabilización, y en un escenario así todos perdemos: el gobierno que llega pierde tiempo y aliados al perder de vista que lo que importa es el futuro, el equipo saliente se lleva su know how, mientras las venganzas los hunden en el desprestigio y la entidad da un traspié.
Desde la elección del 5 de junio, transcurrió casi un mes sin que hubiera un acto público conjunto entre Carlos Joaquín y Mara Lezama. Algunos vieron en ello un distanciamiento, real o mediático. Que no se habían tomado la foto, que no se habían dado la mano, que la felicitación había sido muy escueta, que mejor así para no contaminar el perfil morenista de quien llega y un largo etcétera de dimes y diretes.
Pero la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, que el 3 de julio los reunió, podría tomarse como un mensaje contundente de que los acuerdos más firmes se toman en lo más alto del poder y que el verdadero conductor de la sucesión en Quintana Roo, el garante de la construcción de la llegada de Morena y Mara a gubernatura y de una transición tersa para Carlos Joaquín es el mismísimo AMLO.
El siguiente evento donde coincidieron el gobernador saliente y la gobernadora entrante fue con los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, reunión por demás clave que envía un mensaje político claro de unidad hacia el futuro, al estar tan cerca la elección del nuevo presidente de ese Poder Judicial.
El inicio de la segunda semana de julio nos muestra a Carlos Joaquín y Mara Lezama en España garantizando a los inversores hoteleros internacionales la continuidad en sus proyectos de desarrollo en Quintana Roo, transmitirles certidumbre y estabilidad ante el inminente cambio de gobierno.
En la alternancia democrática eso es posible y no debería ser motivo de crítica, aunque la procedencia sea del PAN-PRD o de MORENA, porque lo que se afianza es el futuro económico de Quintana Roo en un contexto global por demás inestable y convulso.
Los datos disponibles hasta ahora sugieren que hoy existe más que continuidad o cambio, hay alternancia democrática, con la bendición del presidente, que se da con toda transparencia, sin acuerdos en las sombras, en forma abierta y pública y esto podría ser lo mejor para Quintana Roo ante los retos que el nuevo gobierno tendrá enfrente, en contraste con una situación compleja y desafiante si hubiera rompimiento.