Sin apoyo del municipio ni aún del Gobierno federal, la familia Olmedo Dorantes hace frente a la tragedia que dejó la violencia de Guerrero tras el asesinato del policía Adalid Olmedo y la devastación que dejó el paso de “Otis”.
Acapulco, Guerrero, 7 de noviembre (SinEmbargo).— La familia de Adalid Olmedo esperaba el cuerpo del policía, que fue asesinado junto con el Secretario de Seguridad Pública de Coyuca de Benítez, cuando azotó el huracán“Otis” en la comunidad rural de Tixtlancingo, Guerrero.
Menos de 48 horas antes, Coyuca de Benítez ya era tema de conversación nacional, incluso en Palacio Nacional, debido a que el Presidente Andrés Manuel López Obrador lamentó el multihomicidio de los agentes de seguridad.
El municipio volvería a ser foco de atención, junto con Acapulco, al ser arrasado por el ciclón.
Los preparativos para el velorio del oficial en su casa familiar estaban puestos: había un altar con su fotografía y flores en el suelo. Luego las ráfagas de viento tiraron parte de la estructura del techo y la lámina cayó sobre los decorativos.
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Fuente: Sin Embargo