
En un plazo de 24 años, el PRI terminó su estancia ininterrumpida de casi ocho décadas en Palacio Nacional, redujo en más de tres cuartas partes sus votos para representantes legislativos, y pasó de gobernar 29 entidades federativas a mantener el control de sólo dos: Durango y Coahuila.
Ciudad de México, 16 de noviembre (SinEmbargo).– En los últimos días, la Senadora panista Xóchitl Gálvez ha hecho todo por acercarse al PRI después de dos resbalones que tuvo al hilo. Tal ha sido su esfuerzo que el sábado dijo incluso que sentía un gran orgullo por caminar junto al tricolor. “Yo sí quiero decirlo: estoy orgullosa de caminar con el PRI. Lo digo sinceramente, lo digo convencida. Lo digo, que lo que nos une en este proyecto es muy importante”, sostuvo en esa ocasión.
Cierto es que, si bien el PRI consolidó una estructura partidaria que logró mantener sometido a México por casi 80 años, actualmente es la marca peor evaluada, además de ser un partido que arrastra los peores niveles de aceptación, como revelan las diferentes mediaciones que se han hecho en fechas recientes.
“¿Por qué partido nunca votarías?”. Esta es la pregunta del millón que ha marcado de manera contundente al Partido Revolucionario Institucional como la institución política con mayores negativos.
El otrora partido hegemónico no sólo ha perdido territorio —ha cedido en cuatro años 11 de 12 gobiernos en su poder— y población gobernada —en el mismo tiempo pasó de gobernar a 21 millones 971 mil 839 personas a 4 millones 979 mil 421 personas—, sino que también ha incrementado el rechazo de la ciudadanía hacia él.
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Fuente: Sin Embargo
