Ante la escasez de agua, integrantes de más de 20 comunidades indígenas protestaron en marzo 2021 para exigir que la embotelladora Bonafont, parte de la transnacional Danone, dejara de operar. Desde entonces, la empresa frenó sus actividades, pero las y los habitantes siguen sin garantía de que no las retomarán, por lo que continúan organizándose para proteger sus pozos y ríos de la zona de esta y otras industrias contaminantes.
Ciudad de México, 18 de junio (SinEmbargo).– Por años, grandes empresas, entre ellas las embotelladoras de agua, han sido beneficiadas por generosas concesiones para explotar los acuíferos. Los perdedores han sido las comunidades. Es el caso de lo que ocurrió en una región agrícola del municipio de Juan C. Bonilla, en Puebla. Ahí no faltaba el agua para consumo humano, pese a la invasión industrial desde hacía varias décadas. Hasta que la situación cambió y se vieron obligados a organizarse para expulsar a quienes saquearon y contaminaron sus pozos.
En esta región no sólo están contaminados los ríos Atoyac y Metlapanapa por desechos industriales, sino que además, las comunidades comenzaron a padecer una creciente escasez de agua provocada por la sobreexplotación del recurso en los parques industriales. Entre las empresas que sobreexplotaron el agua en la región destaca Bonafont, filial de la corporación francesa Danone. Desde que Bonafont llegó a ese municipio, hace tres décadas, la capacidad de algunos pozos en la región se redujo. Otros ya se secaron por completo. La situación los llevó a tomar cartas en el asunto.
Adela, integrante de Los Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes, platicó el programa En Defensa del Consumidor, del Estudio B de SinEmbargo, cómo en 1992, en el marco del Tratado de Libre Comercio, llega esta empresa, pero con el nombre de Arcoiris. “Llega a decir que van a abrir un pozo con fines para la agricultura, un pozo profundo agrícola, y las personas que participaron en una encuesta en ese tiempo estuvieron de acuerdo porque ellos pensaban que era beneficio y la sorpresa fue que no, que era un pozo industrial y que era para una embotelladora”.
“Para poder lograr esto impusieron a un presidente municipal que pues les dio todos los permisos y empezó a operar la empresa Arcoiris los primeros años, aproximadamente en el 94 abiertamente se dice que es de parte de Bonafont, parte de la empresa transnacional Danone que tiene su origen en Francia”, platicó. “A partir de ahí empezaron a extraer el agua llenando garrafones de 20 litros todos los días las 24 horas del día, aproximadamente estaban sacando dos millones de litros de agua diariamente, eso eso se cuenta por supuesto lo que rellenaban, pero también el agua que utilizaban para lavar los garrafones y el agua que desperdiciaban al momento del llenado”.
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Fuente: Sin Embargo