El nivel crítico de la presa Valle de Bravo orilló a la Conagua a frenar su extracción en espera de la temporada de lluvias. Sin embargo, el ciclo del agua sigue siendo alterado en el poblado turístico por cambios de uso de suelo y presas privadas.
Valle de Bravo, Edomex, 7 de mayo (SinEmbargo).– Donde ahora son visibles grietas en tierra seca, hubo agua apenas hace unos años. La Conagua lleva un mes sin extraer de la presa Valle de Bravo (Sistema Cutzamala) para evitar que termine de vaciarse. Algunos locatarios han detectado unos cuantos centímetros de recuperación, pero la raíz del problema se sigue expandiendo.
La respuesta más sencilla a que a inicios de mayo esté en un 27 por ciento de almacenamiento es la sequía severa que se registra a nivel nacional y la falta de lluvia suficiente. Sin embargo, a ello se suma el acaparamiento en este poblado turístico con área natural protegida de bosque, cascada, ríos y manantiales.
Las autoridades hídricas detectaron vía aérea unas 400 lagunas privadas en las residencias ubicadas en los cerros aledaños. El Observatorio Ciudadano del Valle de Bravo afirma que eso solo es la punta del iceberg.

A partir de que se construyó una nueva carretera para acceder al pueblo mágico, y tras el confinamiento por la pandemia, brotó un boom inmobiliario. La Semarnat otorgó diversos cambios de uso de suelo de forestal a residencial (tala de árboles boscosos) para casas de fin de semana o mansiones de empresarios y políticos. Incluso hay un antaño club de golf en Avándaro.
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Fuente: Sin Embargo
