Aunque actualmente Federico Döring es un activista que acompaña diversas causas en la Ciudad de México, hace algunos años fue un cabildero que logró que dos hombres, que guardan en su currículum una larga lista de fraudes, pactaran con autoridades capitalinas una concesión plagada de irregularidades.
En la historia sobre el negocio de taxis que iniciaron Santiago León, Eduardo Zayas y Héctor Serrano, Döring tuvo un papel crucial.
PARTE 2
Ciudad de México, 23 de mayo (SinEmbargo).- El pasado 19 de abril, la escritora Elena Poniatowska recibió la medalla Belisario Domínguez, una de las más importantes de México. La ceremonia quedó opacada por los gritos de una Senadora que hizo reclamos al vocero de Presidencia ahí presente. Pero para la mala suerte de la escritora, esa no fue la primera vez que una ceremonia, en donde ella era protagonista, se convertía en un escenario para poner quejas ajenas.
La otra ocasión fue en 2004, cuando la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal (ALDF) la condecoró con la medalla al Mérito Ciudadano. En ese evento, el empresario Francisco León de Paula gritó que se buscaba cometer una injusticia contra su hijo Santiago León, que era acusado de fraude por 212 mil 411 pesos que buscó cobrar a la ALDF por viáticos que nunca utilizó.
Desde entonces, al nombre de Santiago León lo persigue la palabra “fraude”. A pesar de esto, en su paso como Diputado de la Ciudad de México por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), logró hacerse de buenos amigos. Uno de ellos, Federico Döring, del Partido Acción Nacional (PAN). La amistad fue fructífera, al grado de que 11 años después, el panista hizo los movimientos necesarios para que León junto con su amigo Eduardo Zayas, realizaran un negocio lleno de irregularidades con Héctor Serrano, entonces titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi).
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Fuente: Sin Embargo