
¿Entusiasma Sheinbaum a las juventudes? ¿Es Máynez el candidato de los jóvenes o solo concentra en ellos intención de voto? ¿Por qué Gálvez tiene menos seguidores en TikTok que sus rivales? Estas preguntas ameritan bucear en las hondas aguas del voto joven, poco estudiado y a ratos ignorado.
Ciudad de México, 24 de mayo (SinEmbargo).– Los jóvenes hacen política y la colman de significado. Así como encabezaron la revuelta cultural que encontró clímax en las protestas contra la guerra en Vietnam, hoy lideran las manifestaciones contra Israel. Estuvieron en mayo del 68, en Tiananmén, en Tlatelolco y en la primavera árabe. Ayer ocuparon Wall Street y hoy activan los viernes por el futuro climático. Cuando las juventudes se movilizan, los consensos sociales tiemblan.
La época electoral no es ajena a la energía y rebeldía que los jóvenes contagian. La democracia mexicana es inentendible sin el empuje juvenil. Fueron los movimientos estudiantiles, su escuela y legado, los hombros donde descansó Cárdenas en 1988. Fueron juventudes las que expulsaron al PRI de los Pinos, antes de sufrir la desilusión de una transición vacía e incompleta. En el 2012, una elección que parecía resuelta en el doble dígito terminó cerrándose a 6 puntos tras la sacudida del YoSoy132. Y fue en 2018 cuando las “benditas redes sociales” fungieron como la nueva plaza pública.
La pasada contienda presidencial engendró nuevas formas de hacer política y de consumirla. Fue la elección de los millennials, generación que creció con el internet y con el teléfono celular como extensiones del cuerpo. Ellos convirtieron la información inmediata y el uso intensivo de las redes sociales en la nueva norma electoral. Facebook y la segmentación por grupos cambió el equilibrio aire-tierra, restó importancia al poder mediático tradicional y abrió nuevas avenidas de interacción. La elección del 2024 consolidará tendencias y pondrá a prueba innovaciones de comunicación política, como TikTok.
El punto de partida para estudiar el voto joven es abrazar su heterogeneidad. Las juventudes cargan clivajes naturales, como cualquier otro grupo. Destacan, por ejemplo, el eje urbano-rural, el género, los estudios y el nivel socioeconómico. Y aunque suele subestimarse, también pesa la edad al interior. Es común encontrar disimilitudes de demandas sociales e intención de voto entre universitarios (18 a 24 años), debutantes del trabajo remunerado (25-29 años) y responsables del hogar (30-34 años), por nombrar tres subgrupos.
Opinión en video
más leídas
más leídas
destacadas
destacadas
Fuente: Sin Embargo
