
Los investigadores estimaban que había tres “químicos legítimos” y “muchos más” químicos clandestinos o “cocineros” trabajando para los cárteles de la droga. Su objetivo era entrenar a los cocineros para trabajar en los lugares de “confección” donde podían usarse precursores de fentanilo.
Por Steven Dudley
Ciudad de México, 13 de mayo (Insight Crime).– En 2018, las autoridades estadounidenses y mexicanas comenzaron a rastrear a varios químicos que trabajaban bajo las órdenes del Cártel de Sinaloa en México y estaban tratando de sintetizar fentanilo en México. Las investigaciones incluían interceptaciones telefónicas en las que los operadores criminales hablaban abiertamente de fabricar precursores de fentanilo para sintetizar este opioide sintético, según dos agentes antinarcóticos que trabajaron en el caso y hablaron con InSight Crime bajo la condición de anonimato.
Los investigadores estimaban que había tres “químicos legítimos” y “muchos más” químicos clandestinos, o “cocineros”, trabajando en el proyecto. Su objetivo era entrenar a los cocineros para trabajar en lo que los agentes mexicanos luego nos dirían eran los lugares de “confección”, donde podían usarse precursores de fentanilo, como la 4-anilino-N-fenetilpiperidina (ANPP), o preprecursores de fentanilo, como la 4-anilinopiperidina (4AP), para fabricar fentanilo de manera relativamente sencilla.
El público pudo vislumbrar algo del caso en diciembre de 2018, cuando las autoridades allanaron una instalación clandestina en la Ciudad de México y detuvieron a cuatro personas. Associated Press, citando a la Fiscalía General, dijo que el laboratorio se encontraba en una “colonia de clase media en el sector norte de la Ciudad de México” y tenía su propia “prensa automática de pastillas”.
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Fuente: Sin Embargo
