La Casa Azul, por ejemplo, preserva su colección de 473 exvotos, pequeñas pinturas que algunos católicos ofrendan como agradecimientos por milagros o dones recibidos. No se sabe el momento exacto en el que la artista comenzó a coleccionarlos, pero se calcula que fue desde los años 30 y que muchos fueron obsequios.
Por María Teresa Hernández
Ciudad de México, 13 de julio (AP) — La Frida Kahlo que sostiene la mirada desde el óleo no es el hueso y la carne que su familia sepultó hace 70 años, cuando la vida de la artista mexicana se apagó el 13 de julio de 1954.
En “Diego y yo” se representa, como en el resto de sus autorretratos, con símbolos que aluden lo mismo a un cuerpo herido que a un espíritu firme.
En el óleo lleva el pelo suelto de un león y el rostro fuerte, sereno, aunque de sus ojos caen tres lágrimas. En su frente aparece el rostro de su marido, el también artista Diego Rivera, y en el centro de la cabeza de Rivera, un tercer ojo.
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Fuente: Sin Embargo