
El grupo forma parte de una dinastía centenaria de artesanos, en su mayoría autodidactas, conocido como los “canteros de Chimalhuacán”.
Por Fabiola Sánchez y Gerardo Carrillo
XOCHIACA, Mexico (AP) — Un incesante golpeteo guía el camino de los visitantes que cada domingo acuden a un centenario panteón encondido entre las callejuelas de un cementerio de las afueras de la capital mexicana.
En medio de un pasillo, custodiado por una docena de esculturas de santos, un puñado de hombres con la ayuda de martillos y cinceles va dando forma de flores y enredaderas a bloques de piedra.
El grupo forma parte de una dinastía centenaria de artesanos, en su mayoría autodidactas, conocido como los “canteros de Chimalhuacán“.
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Fuente: Sin Embargo
