La diferencia de los porcentajes en la intención del voto, según la metodología y objetivos de las casas encuestadoras, propiciará que una vez que se tengan los primeros números oficiales de la votación el 4 de junio se conozca cuáles erraron en sus mediciones y cuáles fueron más precisas al momento de realizar sus muestreos.
-Con información de Dulce Olvera
Ciudad de México, 30 de mayo (SinEmbargo).– “Muy bien hermano. Ya a finales de este mes y la próxima (encuesta) que hagas ya se debe de empatar Campeche. Para que en mayo crucemos. Vamos a ganar aquí”. Con esa orden, Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, ordenó a Alejandro Rodríguez, de la revista de consultoría política Campaigns & Elections México, manipular las encuestas de la elección de 2021 en esa entidad, como también lo hizo con el resto de los estados que ese año renovaron Gobierno. Al final, aún cuando el dirigente priista pretendió posicionar a su candidato Christian Castro Bello, fue derrotado por la actual Gobernadora Layda Sansores, quien difundió esta grabación.
El capítulo de Alejandro Moreno es apenas uno muy breve en el grueso libro negro de algunas encuestadoras, que aparecen y desaparecen en cada elección; que son muy influyentes y nadie sabe, realmente, los intereses que esconden en las letras chiquitas; que han sido tan protagonistas como los candidatos mismos y que, en un país sobrerregulado, no responden a nadie.
Elección tras elección las encuestas suelen plantear un panorama hacia el electorado que en algunos casos queda rebasado por la realidad electoral. En una medición y en otra, los números que se arrojan suelen diferir, lo que deja la duda de su efectividad. Nuevamente esta situación está presente en los procesos electorales del próximo 4 de junio.
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Fuente: Sin Embargo