El actual gobierno dio un giro a la investigación, creó una Comisión de la Verdad, permitió a los expertos regresar y hubo detenciones clave, pero volvió a caer en la tentación de hacer afirmaciones sin pruebas sólidas y los militares siguieron bloqueando información pese a las órdenes de colaborar que el propio Presidente, al menos en público, les había dado.
Por María Verza
CIUDAD DE MÉXICO (AP). — Manejar una “realidad doble”. Eso fue lo que más desconcertó a los expertos internacionales que investigaron durante ocho años el crimen de mayor impacto en la historia reciente de México: la desaparición en 2014 de 43 estudiantes de magisterio. Nunca habían visto algo parecido en otras misiones.
“Estás como en una película, están pasado cosas y dices ‘esto no es real’” y hay que discernir, en equipo, qué es cierto y qué no para tomar decisiones rápidas pero con distancia y evitar así quedar “entrampado”, explicó el médico español Carlos Beristain. “Era un ejercicio permanente, muy cansador, muy estresante”. Además, la falsa realidad era, paradójicamente, la mejor documentada.
La presión bajó con el cambio de gobierno, pero los obstáculos continuaron. Por eso esta semana el equipo se fue del país tras reconocer que renovar su mandato no lo llevaría a ninguna parte.
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Fuente: Sin Embargo