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Las encuestas cara a cara muestran otros datos

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Siguen las réplicas, aunque han pasado dos semanas del anuncio de “piso parejo” para todas y todos los aspirantes a la candidatura a gobernar Quintana Roo, que hizo el presidente nacional de Morena Mario Delgado en Chetumal, lo que tumbó el mito, repetido y difundido con intensidad, de que todos los pactos llevan a una sola candidata.

Desde que se desmitificó el “no hay nadie más que yo”, parece que empiezan a caer los ídolos con pies de barro, parece claro que las agendas se aceleraron, la preocupación se manifiesta y se han “engallado” la y los demás contendientes.

Los anticuados estrategas propagandistas no dudan en construir campañas sobre mentiras, bajo el principio que “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. Ese arcaico precepto hitleriano, en el mundo altamente informado de hoy, ya no es aplicable. Las imprecisiones tiene costo y los errores llevan a derrotas.

Los más significativo en estas semanas es la aparición de encuestas cara a cara, mediciones con personas reales en sitio. Muy diferentes a las realizadas vía redes sociales.

Durante varios meses, nos habían bombardeado con números mágicos de encuestas digitales, realizadas a través de Facebook, con levantamiento de datos sin filtro de bots o perfiles falsos en redes sociales.

Los principales inconvenientes y desafíos que pueden aparecer en las
encuestas a través de Internet son:

  1. El problema de la validez muestral, que tiene que ver con la dificultad de contar con marcos muestrales representativos donde cada sujeto tiene igual probabilidad de ser seleccionado en el estudio. (Díaz de Rada, 2012).
  2. La brecha digital: el problema de la no respuesta, derivado de la autoselección, o la exclusión automática de aquellos sin acceso a Internet, constituyen fuentes importantes de sesgo identificadas por los metodólogos. (Pavía et al., 2011; Díaz de Rada, 2012).
  3. Puede ocurrir que el sesgo de los interesados en obtener determinados resultados contribuya a la participación masiva de personas orientadas en una dirección, como de hecho ha ocurrido ante algunas consultas políticas.
  4. Es bastante habitual tener que hacer frente al problema de las personas encuestadas no verificadas, o a personas de las que se desconoce su procedencia sociodemográfica, lo cual complica el trabajo con las cuotas preestablecidas. (Arroyo, Finkel, 2019).

Así que este tipo de encuestas son “espejitos” que devuelven una imagen sembrada.

La política actual necesita la interacción real con ciudadanas y ciudadanos reales, que son quienes pueden incidir, amplificar y difundir su percepción de la realidad, una realidad no tan favorable en seguridad, pobreza, enfermedad y falta de servicios básicos.

Ganará quien cometa menos errores y mantenga el contacto con las y los ciudadanos “de a pie”.

Los números de las encuestas cara a cara, hechas en viviendas en los 11 municipios dadas a conocer este fin de semana revelan un gran avance en tierra. Muestran otros datos.

Indhira Carrillo

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