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En este 2020: Cuestionemos!

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Sin opciones en la zona maya de Quintana Roo: el fracaso de los invernaderos sociales ante la quiebra de Hidroponía Maya

Se fue a la quiebra Hidroponía Maya, hasta nosotros nos fuimos a la quiebra”

Lucía Canché, mujer campesina del invernadero de X-Hazil Sur

Lucía tiene alrededor de 50 años, lo que en la comunidad de 1,422 habitantes del municipio de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, donde vive, reduce aún mas sus posibilidades de generar ingresos, de empezar de nuevo. Sus años le dan autoridad.

Es una mujer que no mide más de un metro y medio, redondita, sus cabellos trozados a tijeretazos sin orden, su piel quemada por el sol. 

A veces viste un hipil tradicional blanco, con adorno bordado, muy colorido, en el cuelo, mangas y en el remate de la falda.

Aún cuando no usa ropa étnica, su vestimenta y su entorno muestran las huellas del trabajo arduo y que vive con carencias. 

Lucía Canche es una agricultora capaz, respetada en su comunidad y en la región. Es la líder de un grupo de mujeres mayas que, durante los últimos doce años, han trabajado un invernadero social en la comunidad de X-Hazil Sur. 

Fueron las primeras mujeres en hacerse cargo de un invernadero social en la zona maya de Quintana Roo. “Los ingenieros vinieron al pueblo y hablaron de los invernaderos, no sabíamos nada y los hombres no quisieron entrarle. Nos invitaron a las mujeres. Empezamos doce, pero se fueron desanimando. Ahora solo quedamos tres”, dice Canché.

Agricultura en invernaderos, la única opción para desarrollar el campo quintanarroense

Los invernaderos sociales se crearon como parte del proyecto de Hidroponía Maya porqué la tierra quintanarroense, por sus características, no es apta para agricultura.

La opción es cultivar con método hidropónico de agricultura protegida, en el que, en muy poco espacio de terreno, se puede producir mucho. 

El INEGI certifica que el uso potencial de las tierras mayas de Quintana Roo para sembrar apenas rebasa el 21%. 

El 78.16% de su tierra NO ES APTA PARA AGRICULTURA

INEGI 2017

Sí, hay mucha agua en el subsuelo en los llamados cenotes, pero no es fácil extraerla porque la piedra, conocida como laja en esta región, forma una barrera, que complica hacer pozos y hace casi imposible el cultivo con éxito en parcelas. 

Tampoco se ve un arado en el campo quintanarroense, esa barrera de laja hace imposible su uso aquí, porque en el mejor de los casos hay 20 centímetros de profundidad de tierra, antes de topar con piedras.

Con el agua de lluvia hace mucho no se cuenta. Los cambios en el clima hacen que se prolongue la sequía y luego caiga en exceso en solo unos días. En ambos casos las siembras se pierden. 

Línea de Tiempo 1

https://www.lucidchart.com/invitations/accept/9c6e5fd0-40ba-4fe2-8f7d-f168f9ab7d2f

“Ganas de trabajar hay muchas, pero no hay cómo vender, como antes”, afirma Lucia al referirse a la quiebra de Hidroponía Maya, el complejo agroindustrial concentrador que estaba ubicado a 24 kilómetros de distancia de su comunidad, a través del cual logró exportar su producción de chile habanero al extranjero, y hoy ya no existe.

Las tres naves de invernadero de la sociedad de producción rural U Juumil Naj, que significa “la dueña de la casa” en maya, están ubicadas en sólo media hectárea de tierra, y lograron una producción máxima de 1.2 toneladas por semana, casi 60 toneladas al año. En 2017, en todo el año solo pudieron cosechar 5 toneladas y en la actualidad hay cero producción. Ese es el nivel de afectación. 

Lucía reconoce todo lo que este paso en su vida le enseñó: de no hablar español e imaginar su vida como ama de casa en su comunidad, aprendió a leer, a hacer cuentas, a conocer nuevas técnicas para cultivar, a llevar un negocio, a viajar, a ser líder en su pueblo y a relacionarse con autoridades buscando apoyos.

“Aquí los hombres pues siempre se había preparado la tierra tirando árboles, limpiando mucho terreno y quemando para luego sembrar. Las mujeres solo teníamos algunos sembrados como cilantro, tomate, chile y calabazas en los patios para consumo de la familia. Tuvimos que cambiar y aprender mucho con esto del invernadero” cuenta Lucía, al tiempo que recuerda que cuando los funcionarios hicieron reuniones para crear las Sociedades de Producción Rural y los invernaderos sociales, los hombres de su comunidad “no quisieron entrarle”, pero las mujeres sí. 

Y las mujeres de X-Hazil Sur, las dueñas de la casa U Juumil Naj, lo hicieron bien. En 2008 ganaron un premio nacional por récord de cultivo en el sistema hidropónico con 40 toneladas por hectárea. 

Como Lucía y sus compañeras, el programa gubernamental que inició en 2006, impulsó un total de 30 sociedades de producción rural que trabajaban igual número de invernaderos sociales en la región central de Quintana Roo.

Mapa interactivo de ubicación de los 30 invernaderos sociales

Un total de 240 campesinos agrupados en ellas, en su mayoría en comunidades muy pequeñas, de 156 a 1,500 habitantes, lo que significo empleo, producción y economía en puntos de alta marginación y olvido.

Las sociedades de producción rural estaban constituidas por grupos de 4 a 12 campesinos en cada una.

Nombres de las Sociedades Productivas Rurales y número de campesinos que las conformaban

Los invernaderos son grandes naves cubiertas que mantienen dentro la temperatura, humedad y luz solar, en forma regular. Allí, en delgados surcos, surgen las plantas de chile habanero, de tomate, Scotch Bonet o pimientos, con sus hojas largas y verdes, y sus frutos brillantes, como diamantes, color verde, rojo o naranja. 

Invernadero Social U Juumil Naj en X-Hazil Sur, Quintana Roo

A cada planta está conectada una delgada manguera que, por goteo, administra lo que Lucía llama sustrato, que es una composición química de abono y humedad, que hace producir con eficiencia.

La mezcla de calor y humedad, el vaho que se siente dentro de la nave invernadero, con sus más de 40 grados, no parece causar efecto alguno en Lucía; sólo por el sudor que empieza a empapar su frente, se entiende que no es inmune a sus efectos.

Las mujeres de U Juumil Naj cultivaban chile habanero, porque la certificación con denominación de origen, que el Gobierno del Estado de Quintana Roo luchó en tribunales y logro en 2007 que no fuera solo del estado de Yucatán, sino de la Península, da más valor comercial y calidad certificada, “hasta para llevarlo por allá lejos, a otros países” cuenta Lucía, en referencia al tiempo en que exportaban y tenían buenos ingresos. 

Tuvieron éxito … por un tiempo

https://infogram.com/invernaderos-sociales-1h7j4dg8w58x4nr?live

Hidroponía Maya tuvo éxito hasta 2011. Las cifras lo demuestran. Muchos de sus objetivos fueron alcanzados en los primeros 5 años: 

Produjo solo cultivos rentables de calidad Gourmet y gran demanda: pepino, chile habanero, scotch Bonet y pimientos.

Logró la economía de escalas al adquirir los productores de los invernaderos sociales los insumos al mismo precio de mayoreo que la paraestatal.

Por otro lado, los precios de venta se mantenían altos al negociarse en bloque. 

En 2009 cada invernadero social producía ingresos promedio de más de medio millón de pesos por ciclo para cada uno de sus integrantes, según el Informe de Hidroponía Maya de ese año. 

El complejo agroindustrial en sus mejores tiempos
Video publicado por Hidroponia Maya en YouTube en 2007

Por otra parte, la intensa actividad en el complejo agroindustrial de 8 naves de Hidroponía Maya daba empleo directo a 650 a 1500 personas, dependiendo del ciclo de producción, con sueldos de entre 800 a 1,500 pesos por semana. 

Según el diagnóstico del Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto, publicado en su página web, al hacer alusión a la Población Económicamente Activa PEA, “aproximadamente 3,240 habitantes en el municipio generan un ingreso suficiente para la manutención de los 62,133 habitantes”, lo que da contexto y dimensiona la cifra de empleos que la empresa paraestatal proveía: en algunos momentos, casi la mitad de la ocupación laboral local estaba en Hidroponía Maya.

Jorge del Toro, el ingeniero agrónomo que lo dirigía en ese momento, explicó así la clave del éxito: “Los invernaderos sociales exportaban sus productos a E.U.A. y Europa a través de la paraestatal, logrando recibir por cada kilogramo el mismo precio que recibía Hidroponía Maya, evitando así el coyotaje común de la región”.

Además, “con sociología aplicada el programa “Aprender Haciendo”, se promovieron cambios de los paradigmas en la región, en la tecnología agrícola, en el modo de cultivar entre la población indígena. Más allá de empleo y productividad, también se convirtió en un centro de nuevo conocimiento y modernidad que ayudó al desarrollo de los individuos, familias y la comunidad, mejorando la calidad de vida, los ingresos y evitando la migración” explica el sociólogo Gustavo Sosa, que realizó su tesis doctoral con los datos y resultados del trabajo que realizó con la gente en dicha paraestatal. 

Educación, salud, desarrollo de habilidades, igualdad, hábitos de higiene se suman a los ingresos económicos como beneficios que trajo consigo a sus trabajadores.

Con el inicio del gobierno Roberto Borge, en abril de 2011, vino la debacle para la empresa paraestatal Hidroponía Maya, que era un complejo agroindustrial que servía como centro de acopio, empaque, asesoría y exportación para los invernaderos sociales. Entonces los números dan un giro que refleja un cambio en la política aplicada en la empresa y sus recursos.

“Ellos saben qué es lo que hicieron, ellos seguramente lo maquillaron” Emilio Alamilla Mis, presidente de la Asociación de Invernaderos Sociales, que agrupaba 30 invernaderos y ahora solo quedan 9.

“Empieza a haber, no sé si llamarle manoseo o falta de libertad de operatividad. Las ganancias se les retiraban o se depositaban a cuentas del Estado, cuando debieron haberse manejado en cuentas de Hidroponía. Por eso es que Hidroponía todo lo que generaba, lo gastaba el Estado, no lo gastaba Hidroponía, entonces Hidroponía hay un momento en el que se queda sin dinero, es por eso que se va a la quiebra la empresa”, dice José Esquivel Vargas, alcalde carrilloportense que formó parte de los diputados de la XV Legislatura que integraron un expediente de investigación de la quiebra. 

Créditos

Investigación y realización: Indhira Carrillo

Grabación de videoentrevistas: Juan Ojeda

FUENTES BIBLIOGRAFICAS:

Enlace a base de datos de archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1QnXfu7nLnbqLCE-DoO19gkk1Xf8Uqv1J

Enlace a archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1YvnJu4ZALOkK3d2ICtO5sNvevdejRQbu

Todos los derechos reservados

Descubre en el siguiente enlace la historia completa de la situación del campo quintanarroense en los dos municipios mas pobres de Quintana Roo.

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https://cuestionemos.com/2019/11/15/aspiradora-financiera-llevo-a-la-quiebra-hidroponia-maya/

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“Aspiradora” financiera llevó a la quiebra Hidroponía Maya

Sembraron recursos públicos, cosecharon beneficios privados

Sin avance ni atención la investigación de esta irregularidad que afecta a campesinos indígenas de la zona maya de Quintana Roo

  • “Se fue a la quiebra Hidroponía Maya, hasta nosotros nos fuimos a la quiebra” Lucía Canché, mujer campesina del invernadero de X-Hazil Sur
  • “Ellos saben qué es lo que hicieron, ellos seguramente lo maquillaron” Emilio Alamilla Mis, presidente de la Asociación de Invernaderos Sociales, que agrupaba 30 invernaderos y ahora solo quedan 9.
  • “Las ganancias reales que tenía Hidroponía se las quitaban por el Gobierno del Estado para utilizar o invertir en otros temas” José Esquivel Vargas, ex diputado local y presidente municipal de Felipe Carrillo Puerto
  • En 2016, justo antes de terminar el mandato de Roberto Borge, se ordenó la quiebra y liquidación de la empresa paraestatal Hidroponía Maya, que era el ancla de producción y exportación de 30 invernaderos sociales.
  • El gobierno entregó la operación a la empresa privada Chada Agricultura. Se reconoce la venta de dos terrenos a la iniciativa privada en 80 millones de pesos. 
  • Solo ha aparecido la factura de venta de uno de los terrenos en 19 mdp. De la otra transacción no se tiene registro del ingreso de recursos a cuentas oficiales.
  • Los 80 mdp representan menos del 1% de lo que se invirtió en ese complejo agroindustrial. 
  • El valor comercial por metro cuadrado en esa zona es superior la cantidad en la que se lo vendieron a la empresa de José Chapur Zahoul y a Gibran Chapur Dajer 
  • Vendieron y donaron 1 millón 300 mil m2 de tierra en remate: 76 pesos el metro cuadrado
  • Roberto Borge, Gabriel Mendicuti y Juan Carlos Guillermo faltaron a su responsabilidad con el desarrollo humano y económico de los indígenas y el campo en los dos municipios más pobres de Quintana Roo.
  • Pérdida global: mas de mil millones de pesos invertidos en doce años del proyecto
  • Entre 650 a 1500 personas sin empleo. Casi la mitad de las personas laboralmente activas en el municipio trabajaba en Hidroponía Maya
  • 240 productores sin poder comercializar sus productos, mucho menos exportarlos.
  • Irregularidades que aun no se castigan 
  • La empresa paraestatal a tres años de ser declarada en quiebra aun existe desde el punto de vista legal y no ha sido liquidada.
  • El 78.16% de la tierra en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos NO ES APTA para la agricultura, solo puede producir en el sistema de invernaderos
  • 70% de los invernaderos sociales desaparecieron
  • El 75% de la producción en agricultura protegida se vende ahora a ”coyotes”, que imponen su precio

“Las ganancias reales que tenía Hidroponía se las quitaban por el Gobierno del Estado para utilizar o invertir en otros temas, entonces una empresa no puede funcionar de esa manera, por lo tanto, se va a la quiebra”

José Esquivel Vargas, actual presidente municipal del municipio de Felipe Carrillo Puerto y ex diputado local, explica por qué se extinguió Hidroponía Maya y se afectó a los campesinos indígenas de la zona mas pobre de Quintana Roo.
José Esquivel Vargas, presidente municipal de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo

Hidroponía Maya, Sociedad Anónima de Capital Variable, era una empresa paraestatal, creada con inversión gubernamental.

Consistió en un complejo agroindustrial de 9 hectáreas, ubicado en el centro rural del estado de Quintana Roo. Su misión era incentivar la economía y el desarrollo de la región más pobre del campo quintanarroense en tres aspectos: 

1.- Enseñar a los campesinos el uso de la técnica hidropónica y ayudarles a instalar invernaderos.

2.- Asesorarlos para que se organizaran para ser, además de productores, comerciantes con alianzas estratégicas para exportar su producto.

3.- Ser un centro de acopio concentrador para mantener el estándar de calidad, seleccionar, empacar y exportar los productos de los invernaderos y los cultivados en el propio complejo agroindustrial.  

El Congreso del Estado de Quintana Roo aprobó y publicó el documento de creación de la empresa paraestatal en el Periódico Oficial el 29 de julio de 2004. 

El gobierno de Quintana Roo fomentó así que los campesinos de pequeñas comunidades mayas se agruparan en Sociedades de Producción Rural.  

Para ello incentivó la firma de convenios de colaboración, asesoría, financiamiento y comercialización con los llamados “invernaderos sociales” para que su producción se concentrará en Hidroponía Maya.

En su mejor momento, de 2006 a 2011, Hidroponía Maya llegó a tener 1500 empleados directos y 240 productores llevaban allí su producción. 

Las expectativas eran alentadoras, las tendencias en ascenso hacia la consolidación. 

A partir de 2011, coincidiendo con el cambio de Gobierno estatal, en el cambio de estafeta entre Félix González Canto a Roberto Borge Ángulo, los estados de cuenta indican que cada vez se le inyectaron mas y mas recursos económicos. 

Al mismo tiempo su producción, exportaciones, maquinaria tecnológica y recursos humanos iban en descenso, hasta que, Roberto Borge ordenó al Congreso declarar quiebra legal en 2016.

“Ellos saben qué es lo que hicieron, ellos seguramente lo maquillaron, porque pues la verdad era una empresa donde realmente estaba generando muchos empleos y producción, eso es lo triste y lo lamentable. No hay respaldo para el campo, nada de apoyos, nada de oportunidades para un proyecto productivo desde hace 10 años”

Emilio Alamilla Mis, presidente de la Asociación de Invernaderos Sociales, que agrupaba 30 y ahora solo quedan 9.
Emilio Alamilla Mis, presidente de la Asociación de Invernaderos Sociales

“Ellos” son:

Los que firmaron y ordenaron la quiebra financiera de Hidroponía Maya: Roberto Borge Ángulo, Gabriel Mendicuti Loria y Juan Carlos Guillermo Molina, como gobernador y secretarios de Gobierno, Desarrollo Rural e Indígena y de Finanzas, respectivamente, durante el período 2011 a 2016. 

Y los que decretaron la quiebra sin investigar: los integrantes de la XIV Legislatura de Quintana Roo.

Con la quiebra de Hidroponía Maya, los invernaderos también quebraron, el 70% desapareció.

Lucía Canché, Invernadero Social U Juumil Naj, X-Hazil Sur

“Ahora sólo podemos vender a través de intermediarios”, los llamados coyotes fijan el precio como quieren “5 a 8 pesos por kilogramo de chile habanero” cuando el precio directo al consumidor es de 140 pesos por kilo”, cuenta Lucía Canché, presidenta de la Sociedad de Producción Rural U Juumil Naj de X-Hazil Sur. 

Peor aun, 2017 fue el último año que pudieron producir en las naves de su invernaderos por el gran deterioro, rotas las mallas y plásticos que recubren, las plagas no permiten el cultivo.  

“Hay mucha carencia. Nosotros no podemos repararlas, por qué nuestro capital de trabajo desapareció. Cuando nosotros dejamos de entregar producto allá en Hidroponía Maya, nos debió 45,000 pesos de capital. Hasta ahorita no nos lo pagaron y cómo vamos a seguir trabajando así? pues es difícil” expresa con angustia y resignación.

https://infogram.com/invernaderos-sociales-1h7j4dg8w58x4nr?live

Agricultura en invernaderos, la única opción para desarrollar el campo quintanarroense

Lucía tiene alrededor de 50 años, lo que en la comunidad de 1,422 habitantes del municipio de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, donde vive, reduce aún mas sus posibilidades de generar ingresos, de empezar de nuevo. Sus años le dan autoridad.

Es una mujer que no mide más de un metro y medio, redondita, sus cabellos trozados a tijeretazos sin orden, su piel quemada por el sol. 

A veces viste un hipil tradicional blanco, con adorno bordado, muy colorido, en el cuelo, mangas y en el remate de la falda.

Aún cuando no usa ropa étnica, su vestimenta y su entorno muestran las huellas del trabajo arduo y que vive con carencias. 

Lucía Canche es una agricultora capaz, respetada en su comunidad y en la región. Es la líder de un grupo de mujeres mayas que, durante los últimos doce años, han trabajado un invernadero social en la comunidad de X-Hazil Sur. 

Fueron las primeras mujeres en hacerse cargo de un invernadero social en la zona maya de Quintana Roo. “Los ingenieros vinieron al pueblo y hablaron de los invernaderos, no sabíamos nada y los hombres no quisieron entrarle. Nos invitaron a las mujeres. Empezamos doce, pero se fueron desanimando. Ahora solo quedamos tres”, dice Canché.

Los invernaderos sociales se crearon como parte del proyecto de Hidroponía Maya porqué la tierra quintanarroense, por sus características, no es apta para agricultura.

La opción es cultivar con método hidropónico de agricultura protegida, en el que, en muy poco espacio de terreno, se puede producir mucho. 

https://www.lucidchart.com/invitations/accept/9c6e5fd0-40ba-4fe2-8f7d-f168f9ab7d2f

El INEGI certifica que el uso potencial de las tierras mayas de Quintana Roo para sembrar apenas rebasa el 21%. 

El 78.16% de su tierra NO ES APTA PARA LA AGRICULTURA

INEGI Encuesta Nacional Agropecuaria 2017

Sí, hay mucha agua en el subsuelo en los llamados cenotes, pero no es fácil extraerla porque la piedra, conocida como laja en esta región, forma una barrera, que complica hacer pozos y hace casi imposible el cultivo con éxito en parcelas. 

Tampoco se ve un arado en el campo quintanarroense, esa barrera de laja hace imposible su uso aquí, porque en el mejor de los casos hay 20 centímetros de profundidad de tierra, antes de topar con piedras.

Con el agua de lluvia hace mucho no se cuenta. Los cambios en el clima hacen que se prolongue la sequía y luego caiga en exceso en solo unos días. En ambos casos las siembras se pierden. 

“Ganas de trabajar hay muchas, pero no hay cómo vender, como antes”, afirma Lucia al referirse a la quiebra de Hidroponía Maya, el complejo agroindustrial concentrador que estaba ubicado a 24 kilómetros de distancia de su comunidad, a través del cual logró exportar su producción de chile habanero al extranjero, y hoy ya no existe.

Las tres naves de invernadero de la sociedad de producción rural U Juumil Naj, que significa “la dueña de la casa” en maya, están ubicadas en sólo media hectárea de tierra, y lograron una producción máxima de 1.2 toneladas por semana, casi 60 toneladas al año. En 2017, en todo el año solo pudieron cosechar 5 toneladas y en la actualidad hay cero producción. Ese es el nivel de afectación. 

Lucía reconoce todo lo que este paso en su vida le enseñó: de no hablar español e imaginar su vida como ama de casa en su comunidad, aprendió a leer, a hacer cuentas, a conocer nuevas técnicas para cultivar, a llevar un negocio, a viajar, a ser líder en su pueblo y a relacionarse con autoridades buscando apoyos.

“Aquí los hombres pues siempre se había preparado la tierra tirando árboles, limpiando mucho terreno y quemando para luego sembrar. Las mujeres solo teníamos algunos sembrados como cilantro, tomate, chile y calabazas en los patios para consumo de la familia. Tuvimos que cambiar y aprender mucho con esto del invernadero” cuenta Lucía, al tiempo que recuerda que cuando los funcionarios hicieron reuniones para crear las Sociedades de Producción Rural y los invernaderos sociales, los hombres de su comunidad “no quisieron entrarle”, pero las mujeres sí. 

Y las mujeres de X-Hazil Sur, las dueñas de la casa U Juumil Naj, lo hicieron bien. En 2008 ganaron un premio nacional por récord de cultivo en el sistema hidropónico con 40 toneladas por hectárea. 

Como Lucía y sus compañeras, el programa gubernamental que inició en 2006, impulsó un total de 30 sociedades de producción rural que trabajaban igual número de invernaderos sociales en la región central de Quintana Roo.

Mapa interactivo de ubicación de los 30 invernaderos sociales

https://drive.google.com/open?id=1dQwoDsu2Eolz4f3LrFmD8rB6S65PORbn&usp=sharing

Un total de 240 campesinos agrupados en ellas, en su mayoría en comunidades muy pequeñas, de 156 a 1,500 habitantes, lo que significo empleo, producción y economía en puntos de alta marginación y olvido.

Las sociedades de producción rural estaban constituidas por grupos de 4 a 12 campesinos en cada una.

Nombres de las Sociedades Productivas Rurales y número de campesinos que las conformaban

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Los invernaderos son grandes naves cubiertas que mantienen dentro la temperatura, humedad y luz solar, en forma regular. Allí, en delgados surcos, surgen las plantas de chile habanero, de tomate, Scotch Bonet o pimientos, con sus hojas largas y verdes, y sus frutos brillantes, como diamantes, color verde, rojo o naranja. 

http://Invernadero Social U Juumil Naj en X-Hazil Sur, Quintana Roo

A cada planta está conectada una delgada manguera que, por goteo, administra lo que Lucía llama sustrato, que es una composición química de abono y humedad, que hace producir con eficiencia.

La mezcla de calor y humedad, el vaho que se siente dentro de la nave invernadero, con sus más de 40 grados, no parece causar efecto alguno en Lucía; sólo por el sudor que empieza a empapar su frente, se entiende que no es inmune a sus efectos.

Las mujeres de U Juumil Naj cultivaban chile habanero, porque la certificación con denominación de origen, que el Gobierno del Estado de Quintana Roo luchó en tribunales y logro en 2007 que no fuera solo del estado de Yucatán, sino de la Península, da más valor comercial y calidad certificada, “hasta para llevarlo por allá lejos, a otros países” cuenta Lucía, en referencia al tiempo en que exportaban y tenían buenos ingresos. 

Tuvieron éxito … por un tiempo

Hidroponía Maya tuvo relativo éxito hasta 2011. Las cifras lo demuestran. Muchos de sus objetivos fueron alcanzados en los primeros 5 años: 

Produjo solo cultivos rentables de calidad Gourmet y gran demanda: pepino, chile habanero, scotch Bonet y pimientos.

Logró una economía de escalas al adquirir los productores de los invernaderos sociales los insumos al mismo precio de mayoreo que la paraestatal.

Por otro lado, los precios de venta se mantenían altos al negociarse en bloque. 

Linea de tiempo con videos y documentos del funcionamiento de los invernaderos sociales y el complejo agroindustrial Hidroponía Maya

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En 2009 cada invernadero social producía ingresos promedio de mas de medio millón de pesos por ciclo para cada uno de sus integrantes, según el Informe de Hidroponía Maya de ese año. 

https://infogram.com/invernaderos-sociales-1h7j4dg8w58x4nr?live

El complejo agroindustrial en sus mejores tiempos … Video publicado por Hidroponía Maya en YouTube en 2007

Por otra parte, la intensa actividad en el complejo agroindustrial de 8 naves de Hidroponía Maya daba empleo directo a 650 a 1500 personas, dependiendo del ciclo de producción, con sueldos de entre 800 a 1,500 pesos por semana. 

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Según el diagnóstico del Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto, publicado en su página web, al hacer alusión a la Población Económicamente Activa PEA, “aproximadamente 3,240 habitantes en el municipio generan un ingreso suficiente para la manutención de los 62,133 habitantes”, lo que da contexto y dimensiona la cifra de empleos que la empresa paraestatal proveía: en algunos momentos, casi la mitad de la ocupación laboral local estaba en Hidroponía Maya.

Jorge del Toro, el ingeniero agrónomo que lo dirigía en ese momento, explicó así la clave del éxito: “Los invernaderos sociales exportaban sus productos a E.U.A. y Europa a través de la paraestatal, logrando recibir por cada kilogramo el mismo precio que recibía Hidroponía Maya, evitando así el coyotaje común de la región”.

Ingeniero Agrónomo Jorge del Toro Chávez, director de Hidroponía Maya en 2007

Además, “con sociología aplicada el programa “Aprender Haciendo”, se promovieron cambios de los paradigmas en la región, en la tecnología agrícola, en el modo de cultivar entre la población indígena. 

Más allá de empleo y productividad, también se convirtió en un centro de nuevo conocimiento y modernidad que ayudó al desarrollo de los individuos, familias y la comunidad, mejorando la calidad de vida, los ingresos y evitando la migración” explica el sociólogo Gustavo Sosa, que realizó su tesis doctoral con los datos y resultados del trabajo que realizó con la gente en dicha paraestatal.

Educación, salud, desarrollo de habilidades, igualdad, hábitos de higiene se suman a los ingresos económicos como beneficios que trajo consigo a sus trabajadores.

La venta irregular: disolución bajo sospecha

Los resultados de los primeros años de operación de Hidroponía Maya, entre 2005 a 2010, permitieron que la inyección de recursos gubernamentales se mantuviera entre el 25% al 49%: 538 millones de pesos para complementar sus ingresos. 

En 2011 el complejo agroindustrial se acercó al punto de equilibrio financiero con inversión pública del 12%. 

Como cualquier empresa al acercarse a la estabilidad financiera, los pronósticos apuntaban hacia arriba en producción y en los gráficos contables se señalaba una mejoría sustancial en sus finanzas.

Con el inicio del gobierno Roberto Borge, en abril de 2011, vino la debacle para la empresa paraestatal Hidroponía Maya, que era un complejo agroindustrial que servía como centro de acopio, empaque, asesoría y exportación para los invernaderos sociales. Entonces los números dan un giro que refleja un cambio en la política aplicada en la empresa y sus recursos.

“Empieza ha haber, no sé si llamarle manoseo o falta de libertad de operatividad. Las ganancias se les retiraban o se depositaban a cuentas del Estado, cuando debieron haberse manejado en cuentas de Hidroponía. Por eso es que Hidroponía todo lo que generaba, lo gastaba el Estado, no lo gastaba Hidroponía, entonces Hidroponía hay un momento en el que se queda sin dinero, es por eso que se va a la quiebra la empresa” dice José Esquivel Vargas, alcalde carrilloportense que formó parte de los diputados de la XV Legislatura que integraron un expediente de  investigación de esta quiebra. 

“Después de mucho tiempo nos enteramos de que es porque las ganancias reales que tenía Hidroponía se las quitaban por el Gobierno del Estado para utilizar o invertir en otros temas. Entonces una empresa no puede funcionar de esa manera, por lo tanto se va a la quiebra” afirma.

https://youtu.be/8ygXlDBXmsk

“Hidroponía Maya dejó de ser rentable y se convirtió en una pesada carga para el Gobierno del Estado”: declaraba a medios de comuicación el secretario de Desarrollo Rural e Indígena de Quintana Roo Gabriel Mendicuti Loria en octubre de 2012.

A partir de allí las pérdidas se duplican en 5 años.

Hasta 2010, los porcentajes de pérdida se habían mantenido en dos dígitos y nunca rebasaron el 50%. Con el cambio de gobierno, en 2011 el porcentaje de pérdida se dispara a tres dígitos y crece exponencialmente, hasta niveles superiores al 750%.  

En 2012 se perdieron 59.6 millones de pesos. Para el 2016 la cifra ascendió a 189.5 millones de pesos, un viraje impresionante de caída libre que se sostuvo por cuatro años.

Con base en los análisis de la base de datos financiera creada como parte de la investigación para este reportaje a partir de los dictámenes de la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo y las Cuentas Públicas de la paraestatal aprobadas por el Congreso del Estado de Quintana Roo, muestran que, en sus últimos cinco años, de 2011 a 2016, se le invertían cifras cada vez mas altas, mientras se hundía de una forma espectacular.

https://public.tableau.com/views/HidroponaMayainfografa/Ingresosegresosprdidas?:embed=y&:display_count=yes&publish=yes&:origin=viz_share_link

Mientras la inyección de recursos aumentaba, los despidos masivos realizados por el gobierno del estado durante esos mismos años redujeron la planta laboral de 1500 a 70 empleados, justo antes de la privatización.

En abril de 2013 se renta el complejo agroindustrial con todas sus instalaciones a las empresas Milpa Maya y Campos de Quintana Roo en 80 mil pesos mensuales. 

En julio de 2013, la empresa languidece en el abandono. Toda su producción se detuvo. La maquinaria de empaquetado y cuartos fríos se reportan inservibles y solo se mantienen 20 personas empleadas como vigilantes.

A pesar de este panorama, ni los dictámenes de auditoría ni las cuentas públicas aprobadas en Congreso hicieron hincapié en el desastre financiero de la paraestatal. 

Para los contadores, auditores, el Consejo de Administración, los secretarios de gabinete estatal, los diputados y el propio gobernador de Quintana Roo, Hidroponía Maya oficialmente en esos años tuvo finanzas razonablemente estables.

Sus auditorías no tienen observaciones, incluso el año inmediato anterior a que se decretó su disolución. 

En 2016, justo cinco meses antes de terminar su sexenio, la administración de Roberto Borge solicita al Congreso que Hidroponía Maya fuera declarada en quiebra y se ordene su disolución.

https://www.lucidchart.com/invitations/accept/7336b75a-5152-44b4-8a79-e32f39d32fdd

130 hectáreas a precio “de ganga” y un complejo agroindustrial “de pilón”

Información fiscal indica que hasta 2014 Hidroponía Maya contaba con bienes inmuebles e infraestructura por un valor de 321 millones de pesos entre infraestructura, bienes inmuebles, terrenos y edificios. 

Tres meses después, sin que mediará oficialmente autorización del Congreso, ni recomendación de auditores, ni del Consejo de Administración, en marzo de 2015, poco más de 130 hectáreas de terreno de su propiedad fueron enajenadas: 

En concreto, Chada Agricultura, S.A. de C.V. adquirió 105 hectáreas:

Fracción de 76.87 hectáreas por un pago de 62 millones de pesos.

Fracción de 28.08 hectáreas por un pago de 18 millones de pesos.

Lo que significa que los empresarios Chapur pagaron 76 pesos por m2, muy por debajo del valor comercial regular en esa zona.

Mientras otras dos fracciones de 20.06 hectáreas y 5 hectáreas fueron otorgadas en donación al Instituto del Patrimonio Estatal IPAE y al Gobierno del Estado.

https://infogram.com/ganga-1h8n6mvdg1d96xo?live

Es decir, se vendió y donó la totalidad de tierra que Hidroponía Maya poseía, un año y un mes antes de iniciar oficialmente la disolución de la empresa, sin que, ni los dictámenes de la Auditoria Superior de Quintana Roo ni las cuentas públicas aprobadas por el Congreso, mencionan estas ventas y donaciones.

Documento que enlista los terrenos vendidos y donados
Imagen de pantalla filtrada por una fuente que pidió el anonimato

Esos 80 millones de pesos representan menos del 1% de lo que se invirtió en ese complejo agroindustrial. 

Mas irregular aún es que los 80 millones de pesos generados por la venta de sus tierras no están registrados en los ingresos de la empresa paraestatal ni en el año 2015 ni en el 2016, a pesar de que Hidroponía Maya extendió por lo menos una factura por esa venta, como publicó el periódico Novedades de Quintana Roo el 15 de mayo de 2017.

Novedades de Quintana Roo
Portada del 15 de mayo de 2017

Los dictámenes de la ASEQROO aprobados en el Congreso solo certifican ingresos por 24 mdp en 2015, año de la venta, y ningún tipo de ingreso en 2016.

Además, de la infraestructura tecnológica del complejo agroindustrial, la maquinaria de embalaje, cuartos fríos, vehículos de transportación y demás equipo en el que se invirtieron 650 millones de pesos, no se sabe con precisión su destino ni hay reportes claros en este rubro en los documentos oficiales.

Es aun más sorpresivo que, en un proceso por demás inusual, en abril de 2016, se ordenó la disolución y liquidación de la empresa HM sin que exista un dictamen o auditoria que lo que recomendará.

De hecho, el acuerdo publicado en el Periódico Oficial el 19 de abril de 2016, firmado por el gobernador de Quintana Roo Roberto Borge Ángulo, el secretario de Finanzas y Planeación Juan Pablo Guillermo Molina, el secretario de Desarrollo Rural e Indígena Luis González Flores, y el secretario de Gobierno (su cargo inmediatamente anterior fue secretario de Desarrollo Rural e Indígena) José Gabriel Concepción Mendicuti Loria, no da ni una sola razón para su disolución y liquidación, solo hace vagas alusiones a la necesidad de “actualizar el diseño estructural del gobierno, optimizar recursos y maximizar resultados” y menciona términos como “eficiencia, eficacia y disciplina financiera”.

“El patrimonio, los recursos financieros, los expedientes y archivos y en general todos los derechos y obligaciones, bienes y valores de la empresa Hidroponía Maya serán transferidos al Gobierno del Estado libre y soberano de Quintana Roo, a través de la Secretaría de Finanzas y Planeación en carácter de accionista mayoritario de la empresa” se instruye en el artículo segundo transitorio del Acuerdo. Aunque su principal activo: su tierra, ya se había malbaratado trece meses antes.

Aunque son las Secretarías de Estado encargadas de este proceso, las respuestas a las solicitudes de transparencia número 00165119 y 00165019 realizadas en febrero de 2019 en la Plataforma Nacional de Transparencia que requieren información de las facturas o contratos de compraventa y los datos de esta venta de terrenos, fueron las siguientes:

La SEFIPLAN respondió su “notoría incompetencia para atender y proceder con lo búsqueda de la información, en virtud de no ser del ámbito de aplicabilidad o competencia de ninguna de las áreas administrativas que conforman esta Secretaría”. 

La SEDARPE fue más allá al indicar lo siguiente:

Así, los documentos del arrendamiento, la venta, donación o liquidación de Hidroponía Maya no son públicos a cuatro años de operar como empresa privada. No están en las páginas de transparencia, ni son datos abiertos.

Ni la Secretaría encargada de agricultura, ni la Secretaria de Finanzas, ni el Congreso del Estado han dado a conocer datos precisos, ni la cantidad exacta de la venta o donación, a pesar de que el estado tuvo un cambio de gobierno y de partido en el poder con la asunción de Carlos Joaquín González de la coalición PAN-PRD en septiembre de 2016, cuya frase principal anticorrupción es “En Quintana Roo, el que la hace la paga”.

“Desde la XV legislatura en su momento se investigó, la Auditoría Superior del Estado tiene los datos, los temas específicos de esta venta, de cómo se dio, de los avalúos, de las escrituras, de las propiedades, de todo existe un análisis ya en la ASEQROO” afirma Esquivel Vargas.

Cuatro nombres de empresas privadas surgen a lo largo de este proceso: Campos de Quintana Roo, Milpa Maya, Chada Agricultura y Chada Farms.

En internet una certificadora de exportaciones publica que solo las exportaciones de Chada Agricultura alcanzan casi los 350 mil dólares. Y de la Secretaría de Agricultura federal ha recibido apoyos por 4 mdp para mecanización y riego del cultivo de tomate.

De acuerdo con la información publicada por la empresa Chada Farms el complejo cuenta actualmente con 40 hectáreas de invernaderos hidropónicos, divididos en ocho invernaderos de 50,000 m² cada uno con nave de empaque, cuartos fríos, semillero, almacén y comedor, es decir, la misma infraestructura que según la información fiscal de Hidroponía Maya ascendía en bienes inmuebles e inmuebles a un valor de 321 millones.

En el aspecto laboral esta empresa tiene múltiples quejas de abusos a sus trabajadores.

Algunos trabajadores despedidos tuvieron que migrar. Otros enfrentan la pobreza extrema. 

En el estado, la industria alimentaria aportó 92% del total de las exportaciones el año pasado. Los principales productos de exportación son el pepino y el chile habanero. Quintana Roo todavía no alcanza sus niveles óptimos de comercio exterior, cuyas cifras más altas se alcanzaron en 2011 -precisamente el mejor año de exportación de Hidroponía Maya- cuando reportó un monto de 100 millones dólares, según cifras de la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana.

Con total discrecionalidad desde el Gobierno se tomo una decisión que afectó a pueblos enteros, sin que existieran candados legales para proteger a largo plazo los proyectos productivos en una zona de alta marginación.

Todos son paisanos

La liga en común: apellidos libaneses y de origen yucateco los involucrados

Hay una posible cercanía y coincidencias en círculos comerciales entre los empresarios yucateco-libaneses José Chapur Zahoul y su hijo Gibran Chapur Dajer, principales accionistas de Chada Agricultura, S.A. de C.V., con los funcionarios que signan el Acuerdo que ordena la disolución y liquidación de Hidroponía Maya.

Dos características son la constante liga en común entre el exgobernador Borge, sus dos secretarios de Agricultura y Hacienda y los empresarios beneficiados: los apellidos libaneses y el origen yucateco. Finalmente, Mérida, Yucatán, es el lugar de origen de los Chapur, los Guillermo, los Molina y los Mendicuti y coinciden en los círculos sociales, religiosos y empresariales. 

Los terrenos “los compraron empresarios de apellido Chapur Dájer, que son los que le compran al gobierno del estado anterior después de un avalúo. Para los millones de dólares que se invirtieron en ese lugar, por supuesto que si fue vendido a muy baja cantidad comparado a lo que realmente valía. De que eran conocidos, quizá si del Secretario de Hacienda de ese entonces (Juan Pablo Guillermo Molina)” en opinión de Esquivel Vargas.

Por otro lado, los vínculos de amistad y posibles negocios entre José Chapur Zahoul con Gabriel Mendicuti Loria, provienen de tiempo atrás, los círculos empresariales yucatecos los unen. 

Mendicuti, contador yucateco, que hace carrera en la política quintanarroense, a donde llega como financiero de la familia yucateca Solís Preciat y la empresa de bloques y materiales de construcción ABC. 

La cercanía en sus negocios se marca aún más a través de su hermano Guillermo Mendicuti Loria, director general de la empresa Marlet, proveedora de carnes del emporio hotelero de Palace Resort, propiedad de Chapur Zahoul, que agrupa un total de 10 hoteles “frente al mar”, 7 de los cuales se encuentran en Quintana Roo.

En franca camaraderia Gabriel Mendicuti con José Chapur Zahoul
Guillermo Mendicuti, hermano del ex Secretario de SEDARI Gabriel Mendicuti, con el empresario José Chapur Zahoul.
Su empresa Marlet es proveedora de la cadena de hoteles Palace Resorts, propiedad de Chapur Zahoul.
En reunión con el presidente de México coinciden las familias empresariales Chapur, Molina y Mendicuti en Mérida. Septiembre de 2019
Diario de Yucatán
Roberto Borge con Gabriel Mendicuti en Hidroponía Maya

Esta investigación se basa principalmente en documentos públicos ante la dificultad de obtener las versiones de el ex gobernador Roberto Borge Ángulo, el ex secretario de Agricultura Gabriel Mendicuti y el ex secretario de Finanzas y Planeación Juan Pablo Guillermo Molina, quienes están sujetos a procesos legales relacionados a venta de terrenos a bajo costo a allegados y la posible corrupción en la empresa paraestatal de aviación VIPSAESA. 

El exgobernador encarcelado en un penal federal.  

El ex secretario de Gobierno y de SEDARI en prisión domiciliaria.

Y el ex secretario de Finanzas y Planeación sin aparecer en público, amparado y con proceso abierto de juicio político.

Fuentes de la Auditoria Superior de Quintana Roo, confirman que la empresa Hidroponía Maya sigue apareciendo en el directorio público del Gobierno del Estado, porqué sigue existiendo legalmente, su proceso de liquidación aún no concluye. Y no puede concluir porque es una “maraña” de irregularidades.

El caso de Hidroponía Maya sigue sin culpables, sin consecuencias.

“Que se llame a cuentas a los responsables” sentencia Esquivel Vargas “con la presunción de que los procedimientos no fueron adecuados para esa compra y esa adquisición, no sólo en este tema, en todos los temas donde haya habido irregularidades, por supuesto que deben fincarse responsabilidades”.

La vida después de Hidroponía: la falta de oportunidades y desarrollo

Las empresas paraestatales cumplen una función social.  Mas que generar ganancias, son los beneficios sociales una de las principales razones de su existencia.

El estudio Las empresas estatales y el desarrollo de México analiza la importancia que han tenido, históricamente, las empresas de propiedad estatal para fomentar la producción y lograr metas distributivas y el desarrollo económico. Se determinan los efectos que la decisión de privatizar la mayor parte de las empresas de propiedad estatal y presenta evidencia de que al privarizar se frena el crecimiento económico y la creación mejores y más productivos puestos de trabajo. El estudio propone que el gobierno incremente su participación en las empresas que poseen un valor estratégico y que, actualmente, están en manos privadas. Sánchez Díaz, Armando Javier; Inzunza Mejía, Patricia Carmina (2014),  Las empresas estatales y el desarrollo de México, Universidad Autónoma de Sinaloa, México

El futuro no parece ser esperanzador para Lucía y sus 3 compañeras. La cadena de producción, empaque, transporte y venta final se rompió. 

Emilio Alamilla Mis, representante de los invernaderos sociales, y Lucía Canche, productora, narran como la quiebra de Hidroponía Maya arrastró a los invernaderos al fracaso:

https://soundcloud.com/indhira-carrillo/la-vida-despues-de-hidroponia-maya

Después Hidroponía Maya no se ha realizado ningún otro proyecto para atender al campo quintanarroense.  No ha habido esfuerzos para subsanar o para crear nuevos proyectos de desarrollo del campo quintanarroense.

Lucia y sus compañeras ahora sólo sobreviven. La profundidad de su desaliento nos permite asomarnos a la situación económica de las mujeres de la región donde estuvo la paraestatal HM:

La investigación Pobreza extrema de mujeres indígenas en México. Estudio de caso para la Zona Maya de Quintana Roo aporta cifras relevantes: En la cabecera municipal José María Morelos, muestra que el 64.47% de las mujeres no tienen ingreso alguno… (y) un total de 84.21% en situación de algún tipo de pobreza.  En la otra cabecera municipal, Felipe Carrillo Puerto, da cuenta de que el 48.26% de las mujeres no tienen ingreso alguno … (y) un total de 66.07% en situación de algún tipo de pobreza. 

La pobreza extrema, esa de menos de un dólar americano al día, no sólo está presente en el África subsahariana, o en islas de Caribe, esa pobreza extrema existe en uno de los estados con Índice de Desarrollo Humano más alto en México. Barrera-Rojas, M. (2018). Pobreza extrema de mujeres indígenas en México. Estudio de caso para la Zona Maya de Quintana Roo. 

84.21% de las mujeres indígenas del municipio de José María Morelos y 66.07% en el municipio de Felipe Carrillo Puerto son pobres en extremo

64.47% de las mujeres en JMM y 48.26% en FCP NO TIENEN INGRESO ALGUNO

Mujeres mayas
Foto del sitio alltournative.com
a disposición del autor

Como Lucía, los campesinos de los dos municipios mas pobres de Quintana Roo se fueron quedando sin opciones y sus invernaderos han ido perdiéndose. “Cuando vino el cambio de los gobiernos y se fue a la quiebra Hidroponía, hasta nosotros nos fuimos a la quiebra” expresa esta mujer campesina.

https://infogram.com/venta-a-coyotes-1hke60er5q5345r?live

El 70% de los invernaderos sociales quebraron, porque sin infraestructura de selección, empaque y distribución, mas el respaldo administrativo y la certificación de productos, sus ingresos fueron disminuyendo. 

No hay estudios formales que indiquen el daño económico y humano. No hay observadores o actores que hayan defendido el proyecto ni alzado la voz. 

Los mayas observan su futuro con resignación, acostumbrados al olvido.

Peor aún, los pocos que sí producen tienen que vender a intermediarios: coyotes.

La encuesta agropecuaria INEGI mas reciente utiliza oficialmente el término “coyotaje” para referirse a la realidad actual: 

La desigualdad es muy marcada en una entidad con destinos turísticos reconocidos mundialmente como Cancún, la Riviera Maya y Cozumel, situados dentro de los 30 con mejor desarrollo económico a nivel nacional, pero esta riqueza no llega a la zona maya. Felipe Carrillo Puerto ocupa el lugar 1300, entre los 2457 municipios existentes en el país.

“Ahorita como están las cosas no hay futuro” dice Lucía, contrae sus manos, su voz tiembla, se nota tensión en su expresión, pero intenta ser suave, reflejo de su resignación cuando dice: “no hay ninguna opción aquí”.

Emilio Alamilla Mis, representante de los invernaderos sociales

Misma visión, en otras palabras:  Emilio Alamilla Mis, que representa a todos los campesinos que un día produjeron en invernaderos sociales y exportaron sus cultivos selectos a través de Hidroponía Maya, es concluyente “el gobierno no nos ha valorado, no nos ha tomado en cuenta. Estamos pedaleando, luchando, buscando cómo salir adelante” 

Créditos:

Investigación, redacción y producción: Indhira Carrillo

Grabación de entrevistas en video: Juan Ojeda

FUENTES BIBLIOGRAFICAS:

Enlace a base de datos de archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1QnXfu7nLnbqLCE-DoO19gkk1Xf8Uqv1J

Enlace a archivo digital de documentos: https://drive.google.com/open?id=1YvnJu4ZALOkK3d2ICtO5sNvevdejRQbu

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